Sartre en la encrucijada

Cada tiempo histórico, en este caso la centuria que acaba de languidecer, ese siglo XX marcado por la llegada del hombre a la luna, la incorporación de la mujer al mundo laboral e intelectual, el desarrollo exponencial de la ciencia y las guerras con sus horrores y holocaustos, tiene sus momentos decisivos. No hemos aprendido nada. Tras la II Guerra Mundial, Hiroshima y Nagasaki, y una guerra fría que desplazó los conflictos a países del tercer mundo y tensionó Occidente, Corea, Vietnam y Yugoslavia, la guerra como emblema ha jalonado todo nuestro siglo XX y proyecta su alargada sombra en forma de terrorismo internacional.

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J.P. Sartre

Nuestro hombre, el protagonista de estas líneas, estuvo siempre en esas encrucijadas, en los múltiples cruces que nos encontramos a lo largo de la vida y que nos dan a elegir diversas posibilidades y opciones ante las cuales uno no sabe cual tomar. No hay indicadores, eres tú quién decide la orientación de la marcha. Jean Paul Sartre estuvo en cada una de ellas y siempre eligió un camino. Muchas veces se equivocó, mientras los espectadores, aquellos que nunca hacen nada y mucho menos arriesgan, instalados en su mala fe, hacían bueno el proverbio clásico: “Cuando el carro haya volcado, muchos dirán que ese no era el camino”. En él se concentra el siglo XX, ahí está Sartre siguiendo su peregrinatio particular, eligiendo en tiempos de penuria, mostrando la tarea por excelencia del ser humano: elegir en libertad con todas sus consecuencias. Y de ahí vienen los años de ostracismo, el eclipse de su pensamiento tras su muerte, el pasar de gloria nacional a ser criticado como un personaje anacrónico. Nada más falso; se estará de acuerdo o no con el filósofo francés, pero se recorre la segunda mitad del siglo XX con sus posicionamientos, su compromiso y sus denuncias.

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Jorge Novella.

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Sartre y los intelectuales (transcripción Documental Radio Canadá 1)

¿Qué opinaba Sartre de los que le exigían ser un verdadero intelectual? ¿Existe tal idea como la de un “intelectual en puridad”‘? En una entrevista que le fue realizada, el ensayista y filósofo ofrece una buena explicación:

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J.P. Sartre

Entrevistador: “Sartre, quisiera empezar por preguntarte sobre los aspectos paradójicos de su situación actual. Usted se manifiesta solidario con los combatientes del Tercer Mundo, pero pareciera haber un malentendido entre ellos y usted acerca de esta solidaridad.Sucedió que cuando un jefe revolucionario del Tercer Mundo le solicitó un encuentro urgente dentro de las 24 horas, ya que ellos nunca tienen tiempo, usted respondió: ‘No puedo’. También rechazó participar en mitines de solidaridad, y cuando preguntaron la causa de su negativa, ante el asombro de los organizadores, les contestaron: ‘Sartre no puede asistir, está ocupado’. Al explicarles que Sartre tiene cita en su casa con el Sr. Flaubert de tal a tal hora, entendieron menos aún. Como ellos le aprecian, piensan que ese trabajo sobre Flaubert es una especie de táctica y también que Flaubert podía esperar, ya que usted sería más útil en su puesto de combate. Contrariamente a estos hombres del Tercer Mundo, hay otras personas que piensan que cuando usted interviene en política pierde su tiempo. Su aceptación para presidir el tribunal que debe juzgar los crímenes de guerra en Vietnam les parece equivocada, dicen que no le concierne. Me gustaría que me contestara sobre estos dos temas”. Sigue leyendo